La reflexión docente

El diccionario de la Real Academia Española define “reflexionar” como “considerar nueva o detenidamente algo”. La reflexión es una estrategia que necesita un aprendizaje y que lleva consigo un proceso complejo de análisis y síntesis. Una reflexión es única e irrepetible dado que viene influenciada tanto por factores intrínsecos como extrínsecos a cada persona.

Una reflexión se puede presentar de diversos modos, se propone una reflexión asociada a cada una de las evidencias seleccionadas. Se considera que el proceso de seleccionar las evidencias más significativas y de concretar nuestro pensamiento en relación a cada una de ellas, es más eficaz que realizar una reflexión general sobre nuestra docencia. Es más sencillo reflexionar sobre algo concreto que sobre un proceso o un conjunto de evidencias que pueden ser de distinta índole. Hay más probabilidades de que surjan nuevas reflexiones acerca de lo concreto que de lo general.

Por otro lado, podrían añadirse algunas reflexiones generales en el diario de trabajo, que darían información acerca de nuestra evolución en el proceso de enseñanza y aprendizaje. Bajo mi punto de vista, nuestras reflexiones están en constante cambio y evolución por lo que no sería conveniente aportar una única reflexión general e inmutable.

Podríamos dividir la competencia reflexiva en distintas categorías que pudieran dar respuesta a cada una de las siguiente preguntas:

  • ¿Cuál es el objeto de reflexión?
  • ¿Cuál es la aportación de la reflexión?
  • ¿Podemos relacionarla con otras reflexiones realizadas por otras personas, en otro tiempo u otros lugares?
  • ¿Vislumbramos alguna evolución de la reflexión en el futuro?
  • ¿Existe alguna experiencia práctica relacionada con la reflexión?

Las reflexiones desarrolladas por un docente marcarán su estilo de aprendizaje y enseñanza.            El profesor es responsable de crear estudiantes reflexivos, por lo que es necesario realizar actividades que ayuden a desarrollar paulatinamente el pensamiento crítico.