Docencia y reflexión

¿Es la reflexión anterior a la acción o son los actos anteriores a nuestros pensamientos? Nuestra sociedad está repleta de actividad, enseñamos a nuestros estudiantes a utilizar diversas herramientas para que se puedan desenvolver en la sociedad del siglo XXI, pero en ocasiones se nos olvida enseñarles una de las más importantes herramientas, la reflexión. Con su uso no obtendrán ningún producto de última generación, pero les será de gran ayuda en la consecución de la libertad y la felicidad.

El aprendizaje es un proceso continuo, en constante movimiento. Aspiramos a un aprendizaje creativo, un proceso de comunicación, reflexión y creación. Cada estudiante es el protagonista de dicho proceso de comunicación, que en ocasiones adopta el papel de emisor y en otras de receptor. El canal se corresponde con la asignatura, vehículo para adquirir una serie de conocimientos y competencias. El docente se convierte en guía o acompañante del proceso de aprendizaje, alternando su posición entre la de emisor y la de receptor.

Antes de empezar a programar una asignatura, sería necesario realizar una composición de lugar, reflexionando acerca de nuestros alumnos y su realidad. Tratando de entender las características e intereses propios de su edad, sus fortalezas y debilidades. Nuestra experiencia nos demuestra que el conocer a un grupo de estudiantes nos facilita inmensamente nuestra labor docente.

A continuación, ya podemos plantear los principales objetivos de la materia, así como las competencias que queremos desarrollar, siempre desde una perspectiva personalizada del aprendizaje. Se desarrolla un programa general del curso, así como las tareas necesarias para desarrollar un aprendizaje creativo y lograr los objetivos y competencias programados.

El docente, como guía y acompañante del aprendizaje, tiene que conocer sus fortalezas y sus puntos débiles, para sacarles el máximo rendimiento e intentar mejorarlos en la medida de sus posibilidades. El profesor se comunicará regularmente con cada estudiante, para transmitirle las impresiones acerca de su trabajo, ayudarle en su programación y motivarle en el proceso de aprendizaje.

El aprendizaje creativo está impregnado de una reflexión continua: previa al trabajo para poder darle una orientación óptima; durante el desarrollo para reorientarlo si fuera necesario; y posterior a las tareas realizadas para valorar si se han conseguido o no los objetivos y competencias iniciales. Es el momento de rediseñar y modificar cualquier etapa del proceso que se considere conveniente.

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